Una mirada en el espejo
Este acontecimiento atemporal, efímero
y con la virtualidad óptica del instante,
nos pone sobre el acto de libertad aparencial
que define la intemporalidad perceptual del
contemplador.
la obra de ANDREA TROTTA es presentativa y la
mirada que nos propone vive en el poder de la
distinción, aquello que nos dice y que
vislumbramos en la mancha desplegada, sensible,
directa, contundente.
Si miramos nos podemos ver, si reconocemos podemos
comprender los grados múltiples de transitividad
en la relación sutil que nos da espacialidad.
U.ECCO dice- el arte como expresión formal
de la vida imaginativa, nos sugiere dos categorías
visuales, la visión creativa del artista,
- activa e indiscriminada- y la visión
estética - apreciativa y singular- .
La mirada genera una percusión visual
que se ordena para desordenarse, remite a la
obra la multiplicidad de significados y riquezas
de sentido, así la obra tiene posibilidad
de ser interpretada de diferentes maneras.
Esta actitud sobre lo abstracto renueva esa
mirada interpretativa confiada a la iniciativa
del espectador e invita a que la obra culmine
su vitalidad estructural.
ANDREA TROTTA provoca caminos instintivos, indeterminados
sin abandonar el valor emocional de sus facturas
poniendo en actividad la forma que se transforma
en mancha, reflejo, toque, disparo.
Estos espejos reflejan el alma pictórica
de ANDREA lo aparencial como disfrute visual,
- menciona U.ECCO - desaparece la imagen no
importa bajo que apariencia se presente, lo
llena todo de un sentimiento que se proyecta
desde uno mismo-
celebremos el arte de ANDREA TROTTA hoy, UNA
MIRADA EN EL ESPEJO.
RICARDO MALDONADO
CRITICA DE ARTE OCT 2009
Una mirada en el espejo
Geometría en el desorden.
Así analizo la pintura de A. Trotta.
El expresionismo abstracto, se define a través
de las manchas que nacen en un espacio de geometrías
intuibles, llenas de un desorden aparente y
potente al mismo tiempo. Característica
plena de esta pintora porteña, con un
enorme futuro plástico.
El resultado final de su obra está en
lo que yo llamaría, "evolución
trascendente", ó el camino hacia
la construcción de una obra, que es el
objetivo que todo artista persigue.
En esa trascendencia, entre lo más material
por sus volúmenes y lo intangible, subyace
la pasión por lo bello; es la búsqueda
de un futuro inexorable. Cada obra suya es una
estructura viva, un proyecto de identidad y
coherencia que componen un mundo de extraña
y sugerente fascinación.
Materializar esos elementos es el lenguaje de
esta joven pintora, a la que desde aquí,
auguro grandes éxitos en este arriesgado
mundo del Arte.
Salvador Gil Ripoll. Pintor y Director de Arte.
España. 2009.
ABISMOS
Todo espacio vacío nos
produce sensaciones de profundidad y alejamiento,
estas permutaciones tienen su correspondencia
en nuestra disposición mental, para transferir
imágenes y percepciones que se eslabonan
con la rapidez del esbozo desordenado.
Andrea Trotta, desintegra el
plano visual manteniendo la solidez, teje la
luz visible del color dominando la forma, telones
activados por su construcción gestual
e inacabada.
Seguramente, nos tomará
tiempo leer el sonido de los trazados inquietos,
abismáticos, indeterminados, plenos de
sugestiones originadas únicamente por
esa fuerte y persistente convicción para
disfrutar las dimensiones internas de la improvisación.
Producir arte es un suceso,
y pintar arte abstracto es un acontecer, y es
ese lugar que propongo para A.T., productora
de búsquedas, amante de la imperfección,
esa medida del arte que es la profusión
de la práctica permanente del acierto
y el desacierto.
Abismos, nos sumerge en la
inesperada sucesión y superposición
de huellas, marcas, impresos, es el desliz que
vinculando parte con armonía fugaz del
color pone instantes tildados de sinfonía
y provocación.
La subjetividad abstracta está
presente en la narrativa imperceptible de su
síntesis narrativa, con el uso pleno
del campo visual, esa polisemia de la obra pictórica
que se traduce en lo fonal, textual y lo visual
–su música, su palabra, su color-.
Andrea Trotta conecta su mirada
mental reafirmando sus mundos interiores, esta
inundación visual es la que conecta acción
y reacción, -llamemos a este proceso
de la ideación “el durante de la
obra”-.
Una pintura íntima,
dialogada en silencio confirmando en cada tiempo
de su gestación, su ver y verse, transitando
lo inesperado entre los espacios envolventes,
entramados cercanos y distantes, ese juego de
abismarse entre las lejanías y cercanías.
Leonardo Da Vinci (1452/1519)
en su Tratado de la Pintura dice –tendráis
que mirar ciertas paredes de humedad, piedras
de color, si teneis que inventar unos fondos,
allí podreis ver las imágenes
de paisajes divinos, montañas, ruinas,
rocas, abismos, bosques, llanuras, colinas,
es gran variedad y un infinidad de cosas que
podreis reducir sus completas y condignas.
Al estar ausentes los aspectos
figuracionales y al no existir figura fondo,
este juego creativo que nos proponía
Leonardo –es el azar y las invenciones
desde donde el arte se origina.
No siempre atmosferiza la mancha
cuando la construye o la dirección hacia
el abismo visual donde se acentúa –es
el aporte que el aspecto ilusorio genera sobre
la sensación corpórea del espacio.
La actitud metabólica del color que
organiza y condiciona las vibraciones dimensionales
de la mancha crea un espacio de inestabilidad
visual que por dirección y recorrido
crea el impacto de reconocimiento, la ilimitud,
la tempestad, la imaginaria energía del
abismo infinito.
La mancha accidental se origina
dejando simbolismos al azar, el arte pictórico
tiene de esta manera en la producción
de Trotta dos emergentes significantes –el
ruido de la imagen y la insinuación visual,
Andrea Mantegna (1431/1506) dice los -vagabundeos
de la imaginación-, un vagar sobre el
plano produciendo artisticidad.
Hablemos de la autora, y es
este lugar de la vida de la artista que también
debemos imaginar como elemento aditivo que se
adhiere a la visión pictórica
que nosotros realizamos -al mirar- la obra expuesta
“el ex poner”.
Si consideramos al contemplador
(Flanneur) como parte de la obra estamos condicionando
su energía visual, material que origina
las interesonancias de mente-espíritu,
(completud).
Para comprender aún
más este mecanismo citemos a Gombrich
(1909/2001) Arte e ilusión página
169. –El espectador bien predispuesto
responde a la sugestión del artista porque
goza de la transformación que ocurre
entre sus ojos (lo aportativo). El artista le
da al espectador cada vez más que hacer,
lo atrae al círculo mágico de
la creación y le permite experimentar
el estremecimiento de “hacer” que
fue un día privilegio del artista. Desafiar
nuestro ingenio nos hace rebuscar en nuestras
propias mentes lo inesperado e inarticulado-.
Andrea Trotta como menciona
Gombrich -nos da trabajo visual- porque la alteración
en nuestros sentidos al cambiar su función
crea intenciones caprichosas que nos permiten
inundar nuestros aspectos sensitivos, allí
la obra de arte se nos acerca, habla a nuestros
ojos, pinta nuestros oídos, dactiliza
el pensamiento, pone en nuestras manos la música
del color.
Este imaginario despierta la
actividad inquieta del arte actual, este renacer
del NeoAbstracto y su complejidad narrativa
en la obra de A.T., posee la pretención
del recupero de los aspectos interpretantes,
aquellos que se desprenden confusamente pero
con permanentes estados de sensibilidad, componentes
generativos de sentido y contenido para el acto
creativo.
Esta colisiones, interacciones,
fugas rapaces fragmentan el eje motivar de A.T.,
ella comenta ante sus obras –soy pintura
y qué-.
Hoy este resurgir del quehacer
artístico abstracto resiste y se contiene
en la actitud plasmativa de Trotta, con su banco
de herramientas expresivas que seguramente proyectarán
debates necesarios e imprescindibles.
No podemos imaginar su destino
artístico, pero si debemos categorizar
el camino emprendido fortaleciendo su obra artística
no como contempladores ocasionales y permitir
a nuestra mirada la construcción de metáforas
visuales que se corporicen en nuestros pensamientos.
Ricardo Maldonado
Profesor de Artes Visuales
Pintura abstracta
Lenguaje artístico
Posgrado Crítica de Arte IUNA
Buenos Aires, 8 de abril de 2009